dimecres, 25 de març de 2009

MANIFEST CONTRA LA POBRESA


Malgrat la seva llargària he copiat aquest escrit – manifest contra la pobresa, que ha estat publicat en el blog : http://manifiestoporlasolidaridad.blogspot.com/. Crec que aquest treball mereix la pena ser llegit i fins i tot debatut per la seva rigorositat i per que fa una radiografia, al meu entendre, esplèndida, del problema actual més greu que patim en aquest mon.

Aquest es un treball de Juan Carlos Lozano, del qui no tinc el gust de coneixer, però espero i desitjo no defalleixi en el seu empeny de combatre les injusticies existents en aquest maltractat planeta




Introducción:

30 de octubre de 2006, Roma − Tras recordar que las promesas no sustituyen los alimentos, el Director General de la FAO, Jacques Diouf, exhortó hoy a los líderes mundiales a cumplir el compromiso adquirido hace una década de reducir a la mitad el número de personas que pasan hambre en el mundo para 2015.A 10 años de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación (CMA) celebrada en Roma en 1996, en la cual se prometió reducir a la mitad el número de personas subnutridas para 2015, hoy sufren hambre más personas en los países en desarrollo (820 millones) que en 1996, señaló Diouf."Lejos de disminuir, la cifra de personas que pasan hambre en el mundo está aumentando, a un ritmo de cuatro millones al año", subrayó Diouf durante la presentación del informe anual de la FAO El estado de la inseguridad alimentaria en el mundo (SOFI-2006, por sus siglas en inglés).

En lo personal, pienso que noticias como estas no son una excepción a la regla, ni una casualidad. A quienes les haya gustado leer la historia recordarán la forma en la que muchas civilizaciones se desarrollaron encaramándose sobre un andamiaje de personas humanas y de vidas humanas. De modo que no es excepcional, ni casualidad, que “el ser humano, sea victimario del ser humano”. Es quizás la más pesada herencia cultural que se necesita cambiar hoy. Pero no es un hecho para nada inusual.

En la redacción del “Manifiesto por la Solidaridad” Nos dirigimos a la consciencia, sentido humano, y poder de decisión de gobernantes, Grandes lideres, y organizaciones sociales, incluso organizaciones de carácter global. No es extraño que no hayan dado muestras de oír aún. Y lo que es peor, no es extraño que no hayan dado muestras de ver.

De modo que en este trabajo voy a intentar dos cosas. En primero lugar desarrollar una mirada orientada a comprender como es un ambiente pobre. Pero como con eso no basta para nuestros propósitos, en segundo lugar voy a intentar desarrollar algunas ideas o herramientas, mediante las cuales es posible ayudar en la promoción de dichos ambientes de pobreza. La orientación general de este trabajo, el cual es necesariamente subjetivo e incompleto, está destinada a promover una mejor calidad de vida para todos los seres humanos, pero en especial para aquellos que se hallan en estado de necesidad. Asunto por otra parte, que ha sido un poco el empeño de mi propia vida individual. Con resultados anecdóticos, como todos los esfuerzos que se realizan aisladamente, sin la posibilidad de una organización y una constancia o sistematización.

Consideren este trabajo entonces nada más que un aporte personal de un individuo que se identifica con el propósito planteado en el Manifiesto Por la Solidaridad. Una forma de abrir el debate concreto, orientado a pensar de qué maneras se puede ayudar.

Muchas gracias.
Juan Carlos Lozano

Capitulo Primero

Una ojeada a los ambientes Pobres.

En el contexto económico mundial, muchos países se encuentran afectados por una evolución inevitable que acarrea importantes consecuencias para la vida familiar y profesional del mundo obrero. No podemos dejarnos llevar por ese proceso de “Deshumanización”, pues correríamos el riesgo de vernos materializados por él. Por el contrario, tenemos el deber de analizar de manera correcta y lúcida, el fenómeno del que somos testigos y actores. Y encontrar soluciones a la problemática que plantea, tanto en la vida personal del individuo, como en la vida colectiva.

Al ya avanzado proceso desarrollado por la Postmodernidad, se agrega hoy la denominada “Crisis financiera Global”. La cual en un par de años pasará al olvido. No sin antes dejar su huella de sufrimiento y horror en la piel de la humanidad. Infinidad de trabajadores continúan soportando la dureza del trabajo, la inquietud y la incertidumbre ante el futuro, debido principalmente, al escaso progreso económico, a lo precario de sus viejas viviendas. Al alternar con esos trabajadores, se descubre que existen en nuestras ciudades y pueblos, ambientes pobres, deshumanizados por las condiciones de vida a las que se hallan sometidos. Es un hecho que debemos hacer constar y que debe conmover lo más profundo de nuestra consciencia de personas de bien.

Tengamos pues el valor de afrontar esta situación dolorosa. Y dediquemos una atención muy especial a esos ambientes pobres, que no pueden, por si solos, superar su miseria; Ayudemos en un ejercicio del humanitarismo, pese a las numerosas dificultades con que tropiezan. Por ejemplo, la misma inercia de los pobres, desanimados y atemorizados a causa de sus debilidad, anonadados ante el temor a quedarse sin vivienda si formulan un reclamo, ante el temor a quedarse sin trabajo si se organizan en grupos, ante el temor a la represión si toman parte en una acción cualquiera que contradiga las normas bajo las cuales se los obliga a vivir.

Y no obstante, esa acción organizada es el único medio viable para asegurar la promoción colectiva de los ambientes pobres. La ayuda mutua, la cooperación, la adquisición de nuevas habilidades personales y sociales, la formación profesional, la capacidad de producir e insertarse en el mundo global, requiere hoy de esta capacidad de participar y organizarse. La marginalidad, la autoexclusión y el egoísmo en cualquiera de sus manifestaciones, no ayuda para nada a solucionar sus problemas. Mientras estas personas continúen desperdigadas, amorfos, intimidados, no lograrán librarse de su infortunio.

Como transfondo de esta actividad deben encontrarse, por supuesto, los valores de la “promoción humana”. Demostrando así que la humanidad no está por encima del individuo. Sino que emprende la ayuda a todos los ambientes sin discriminar ni excluir, como ética y moralmente corresponde a una sociedad que cuida y aprecia a todos y cada uno de sus miembros.

En los ambientes pobres, hay personas que se creen incapaces de hacer nada, y no confiarán en quienes no compartan idénticas condiciones de vida. Pero basta despertar al ser humano, para que se produzcan entonces frutos sorprendentes. Y de pronto se sienten capaces de llevar a cabo una gestión, aunque sea pequeña y simple. Cuando creían ser los últimos, incapaces de hacerse escuchar, carentes de todo valor humano, se dan cuenta que pueden actuar y recobrar su dignidad de personas libres y responsables, esto los realza ante sus propios ojos, les ayuda a dar un paso más, los acerca a la salida de su situación, los conduce hacia una mejor calidad de vida. Este es el trabajo obligado, que a mi modesto entender, se debe realizar.

Generalmente se conocen mal los ambientes pobres de las fábricas y los suburbios. Por lo general solo conocemos casos extremos: Semi-vagabundos, alcohólicos, etc. No se los toma como fenómenos colectivos, y sobre todo no nos damos cuenta de las causas estructurales que provocan su existencia. Observemos resueltamente esos ambientes, generados por nuestras sociedades, en su tristeza desconsoladora, pero también con sus valores humanos portadores de esperanza.

Abordar este problema es especialmente complicado, ya que roza la intimidad de las personas, y es tan complejo como pueda serlo la vida.

Después, la primera impresión que se recibe es la de un fatalismo contra el que nada cabe hacer, puesto que ciertas personas parecen estar abocadas irremisiblemente a la pobreza.

La miseria es, en gran parte, una herencia de sus padres que los desafortunados reciben, de la misma manera que otros heredarán una casa. Decepcionados así de la vida, se entregan a la prostitución, a la bebida, a la droga, o al robo. Y son quizás, aún más desgraciados todavía, al incursionar en estas “falsas salidas”. Se resignan a su situación, igual que sus padres y tengo la impresión que se niegan a hacer algún esfuerzo concreto y sostenido en el tiempo por superarla y sacar de ella a sus hijos. Algunos quizás se atreverán a decir: “Para comprender a los pobres hay que ser pobre, no hay que considerarlos como casos aislados, sino conocerlos en su ambiente real, el ambiente que los retiene como prisioneros, hay que ajustarse a ese ambiente”.

Por tanto es necesario comprender:
1) Como deshumanizan a las personas y como crean los ambientes pobres las condiciones de vida.
2) Como se encuentran estos pobres mantenidos en su estado, por las sociedades actuales, las cuales se encuentran a su vez en plena evolución.
Finalmente analizar los comportamientos y las mentalidades de los ambientes pobres, descubriendo de ese modo los valores y las posibilidades para la salvación y la promoción de ser humano.


El proceso de aniquilación de la Persona.

El estudio de las condiciones en que viven los ambientes pobres es impresionante, el lastre social que los circunda gravita con fuerza sobre el destino de los grupos y de las personas. Tengamos presente sin embargo que esta descripción no niega, en absoluto, que cada persona encare el bien y el mal de manera personal.

Hay una deshumanización debida a las condiciones de vida. En este condicionamiento intervienen tres factores: Los ingresos, Las condiciones de trabajo y las condiciones de vivienda.


Ingresos.
Lo módico de los ingresos en las profesiones y las calificaciones profesionales de los pobres pueden verse en las estadísticas y condiciones de cada país. Y deben ser calculadas teniendo presentes un horario semanal.

Las condiciones de trabajo.

Trabajo fatigoso:
La mayor parte de los pobres pertenecen a profesiones que no exigen una cualificación, y solo obligan a un esfuerzo físico o al automatísmo.

Trabajo antihigiénico:
Al esfuerzo físico que exigen hay que añadir la atmosfera malsana y deprimente, el ruido de las maquinas, la insuficiencia de medios de protección, etc.

Ritmos: El ritmo del trabajo aumenta las fatigas y el ambiente malsano. Como el trabajo exige poca reflexión, hay que seguir, mediante un automatismo cada vez más rápido, la maquina, la cadena de producción, o las metas planteadas para el día. El cronometraje comprueba la rapidez de los gestos. Hay que asegurar un rendimiento controlado, mediante mediciones que repercuten en el salario.

Los horarios irregulares: Los equipos de trabajo. Los tres turnos, Los turnos rotativos, las largas jornadas de trabajo con cortos bloques de descanso, agravan todavía más las condiciones de trabajo.

Las condiciones de alojamiento.

Existen todavía alojamientos reducidos, insalubres e incómodos. Las casas de pensión con un solo baño para una docena de habitantes, o una sola fuente de agua para todos. Además son casas que se encuentran muy destartaladas. Hay después los viejos inmuebles que se transforman en casas de alquiler. En algunas de esas viviendas falta aire y luz, llegando al punto de que es necesario mantener encendida la luz eléctrica durante todo el día. Esos alojamientos son en general demasiado pequeños para albergar una familia, las cuales a veces son muy numerosas. Personas que se ven obligadas a vivir hacinadas en una o dos habitaciones.

Finalmente, estas condiciones de alojamiento provocan la promiscuidad- dentro de la misma familia a causa de lo reducido del alojamiento- y también con otras familias debido a la necesidad de disponer de las comodidades y servicios esenciales, tales como el agua, la luz, el gas, o el retrete.

Estas son brevemente esbozadas las condiciones de vida de los ambientes pobres. Una visión más atenta de las condiciones de vida nos mostrará que constituyen un fenómeno del ambiente. Ante todo, estas condiciones se viven colectivamente: sea cual sea el aspecto que estudiemos, siempre estará presente este “peso de grupo”. Además estas condiciones de vida marcan a los pobres privándolos de una parte de su libertad, y cada una engendra las otras, conduciendo de este modo a un empeoramiento de las condiciones del estado de pobreza.



1- Los pobres no son libres porque son pobres.
Dependen del empresario que fija las condiciones de trabajo. Soportan el horario, el trabajo por turnos que les impide llevar una vida familiar normal. No pueden decir ni una palabra respecto a la organización del trabajo, y los ritmos de trabajo impuestos. Todo esta previsto por la dirección de la Empresa o por el dueño. A muchos les imposible tomarse unas vacaciones normales, pero en cambio, están sujetos a paros forzosos, y sus recursos se resienten; a veces, se llega hasta el despido, lo cuál representa una catástrofe.

-subordinados al empleo
Dependen también del empleo, se trata de familias enteras que no se atreven a alejarse con el fin de permanecer en cercanías de las fábricas de donde obtienen empleo. En cambio, hay muchos que se ven obligados a largas horas de desplazamiento, para trasladarse al lugar de trabajo. Añadiendo a la fatiga del viaje, los gastos que este transporte implica. La mayoría de estos trabajadores que se desplazan suele ser gente joven.

-subordinados por el alojamiento
Los pobres dependen del propietario, puesto que la vivienda no les pertenece. Y si un día se encuentran en la imposibilidad de pagar su alquiler, se les deja en la calle.

Pero este estado de subordinación cuenta con aspectos mucho más profundos, ya que el hecho de sufrir una de esas condiciones conduce a sufrir todas las demas.

- Alojamiento subordinado al empleo.

Como esas personas que ingresan a un taller textil donde se les brinda vivienda que pertenece al propietario del taller. Y una vez que son despedidos de su empleo deben abandonar al mismo tiempo su vivienda, o pagar una indemnización por los días que permanezcan sin desalojarla.

- Alojamiento subordinado a los recursos

También el alojamiento inaccesible, debido a la falta de recursos, es el que mantiene las categorías profesionales más bajas en las actuales viviendas. Formándose así sectores de barrios, barrios enteros, o zonas diferenciadas, y en ellos grupos que facilitan la presión y el acostumbramiento. Los salarios bajos, no solo no les permiten, a no ser con mucha dificultad, pagar un alquiler más elevado, sino que incluso los que quisieran lograr un alojamiento mejor, no lo consiguen a causa de las garantías que se les exigen por los mismos.

Este estado de dependencia adopta a veces aspectos mucho más modestos, por ejemplo el caso de aquellas personas que se niegan a abandonar sus barrios para no perder el crédito de los comerciantes: “si nos vamos dicen, al no conocernos nadie nos dará crédito”.

- Los recursos subordinados al alojamiento.

Finalmente, el hecho de habitar una vivienda que no reúne las condiciones requeridas impide cobrar cualquier tipo de subsidio para la vivienda. Finalmente, la vivienda reducida cuesta cara, ya que no es posible guardar provisiones, todo hay que comprarlo mucho más caro, en pequeñas cantidades, y eso agrava por consiguiente la falta de recursos. Falta de recursos que arrastra inevitablemente a la insatisfacción de necesidades elementales.

La falta de recursos repercute también en las condiciones de trabajo, ya que obliga, para salir adelante, a trabajar horas extras, dedicarse a pequeños trabajos extra después del empleo, y obliga a la madre de familia a trabajar afuera. Finalmente la falta de recursos impide satisfacer la aspiración hacia bienes legítimos. El porcentaje de las necesidades cubiertas en muchos casos se encuentra debajo del 40 %. Entonces, las amas de casa deben optar por dejar a su familia y a sus hijos, y salir a la calle a fin de proporcionar ayuda.

2- Los pobres no pueden ni renunciar, ni cultivarse.

En lugar de aprovechar las vacaciones, trabajan si les es posible, en la empresa que les emplea, o se dedican a prestar servicios extras a otras personas.

Una mutilación de las personas.
En esta etapa de nuestra reflexión, comprobamos que los miembros de los ambientes pobres no son libres; que tienen ante si obstáculos que les impiden expandirse. En realidad las condiciones son más graves de lo mencionado aquí, puesto que al no poder cubrir sus necesidades ni cultivarse, ello provoca una mutilación de las personas en el plano físico, y en el de los valores del espíritu.

MUTILACIÓN FISICA Y ESPIRITUAL.

1 En el plano de lo físico:

El resultado de este modo de vida es la ruina de la salud. A veces la salud se estropea por las malas condiciones de alojamiento y por su insalubridad, e incluso por su falta de espacio, que acaba por imposibilitar el trabajo de la madre. Ya que la obliga a hacer sobre esfuerzos habituales, o cuando está encinta.

También se pierde la salud porque se carece de medios para cuidarse, o porque tras una primera enfermedad, se han hundido en la miseria, y ya no hay forma de salir de ella.

2 En el plano de los valores del Espíritu

Falta de instrucción, educación, formación hogareña o profesional, a causa de que se ha vivido en un ambiente pobre, y de que ha sido necesario ponerse a trabajar casi desde la infancia para sobrevivir. Pero también, porque no se tiene tiempo de pensar nada mas que en sobrevivir, en el día a día, y a veces en el minuto a minuto.

La deshumanización.

Y llegamos a la última fase, aquella en la que todos los aspectos que acabamos de enumerar se interfieren unos con otros en un ciclo cada vez más rápido, arrastrando como un torbellino a las personas hacia su destrucción.
Cuando a las personas se las mutila en sus fuerzas vivas, las de su carne y las de su espíritu, y se las bloquea en condiciones de vida como las que hemos expuesto, se desemboca en la DESHUMANIZACIÓN.

Este es el aspecto más triste de los ambientes pobres.

Al no poseer instrucción, no es posible encontrar un trabajo mejor calificado, no sabe uno como defenderse, o se defiende mal. No se atreve a asumir responsabilidades y en consecuencia, las posibilidades dejan de utilizarse y el ciclo prosigue.

Por no tener la formación necesaria, no se sabe ni administrar el presupuesto, ni organizar el hogar; La alimentación es mala y se desconocen las reglas de higiene. Todo ello añadido a las condiciones de vida, explica esas enfermedades en masa, esa serie de “imprevistos” que van hundiendo cada vez más a los ambientes pobres.
Finalmente, al estar marcados por su ambiente, no se sabe hallar una forma de expansión, ni organizar los ocios, ni las vacaciones. Como se carece de cultura, no se es capaz de apreciar ni de hacer una elección correcta. Al final, muchos se hunden en situaciones irregulares, se colocan al margen de la ley, se convierten en personas a las que no es posible defender. Si en un momento determinado aparece una esperanza por algún lado, domina el peso de las condiciones de vida.

Determinados grupos son mucho más sensibles y más desheredados dentro de los ambientes pobres. Tal es el caso de los ancianos, los niños, las personas enfermas, los desocupados, las madres de familias numerosas, etc.… (Continua)

Gracias… Juan Carlos Lozano, por tu colaboración… Silvi.